EL TROMBÓN DE PAPÁ

Ilze es una pequeña cerdita que sueña con tocar el trombón de su papá, aunque él cree que no es un instrumento para ella. Con esfuerzo, pasión y perseverancia, Ilze demostrará que ningún prejuicio puede detener un sueño

CUENTOS

José Reyes Olvera

8/29/20263 min read

En un pequeño pueblo de Zacatecas vivía Ilze, una linda cerdita de orejas grandes y hocico curioso. Desde que tenía memoria, le encantaba la música, pero lo que más le fascinaba era el trombón de su papá, Salvador.

—Papá, ¿puedo aprender a tocar el trombón? —preguntó Ilze una tarde.

Salvador, que era un trombonista de gran talento, sacudió la cabeza.

—Ese instrumento es para cerdos fuertes, hija. No es fácil de tocar.

Pero Ilze no se daba por vencida. Cuando su papá salía a trabajar, ella se trepaba en una silla, tomaba el trombón y soplaba con todas sus fuerzas. El sonido que salía era más parecido a un estornudo que a una nota, pero ella no se desanimaba.

Un día, mientras practicaba en secreto, se le ocurrió comer un caramelo de miel antes de soplar. "Tal vez así suene más dulce", pensó. Cuando su papá llegó a casa y tomó el trombón, hizo una mueca.

—¿Por qué mi boquilla sabe a miel? —dijo frunciendo el hocico.

Salvador miró a Ilze con sospecha y ella, con su mejor sonrisa, confesó:

—Lo estuve practicando, papá. ¡Por favor, enséñame!

El papá suspiró, pero al ver la determinación de su hija, finalmente cedió.

Los primeros días fueron difíciles. Ilze se quedó sin aliento varias veces y hasta se cayó de espaldas cuando intentó tocar una nota muy fuerte. Pero no se rindió. Un día, mientras practicaba en el patio, una ráfaga de viento se llevó las partituras y corrió tras ellas, con gran entusiasmo, entre los balones de futbol con que jugaban sus vecinos.

Después de varias semanas de esfuerzo, Ilze pudo tocar su primera melodía. Salvador se sintió tan orgulloso que decidió comprar otro trombón para tocar juntos. Muy pronto, la mamá de Ilze se unió con su tambor y su hermanito menor tocó las maracas.

Así nació la banda familiar de los cerditos, y cada domingo tocaban en la plaza del pueblo, donde todos bailaban al ritmo de su música.

Ilze demostró que la pasión y la perseverancia pueden romper cualquier prejuicio. Y su papá, al verla brillar con su trombón, supo que había tomado la mejor decisión.

✏️ PLAN DE DIÁLOGO:

  1. ¿Crees que Salvador tenía una buena razón para pensar que el trombón solo era para cerdos fuertes? ¿Por qué?

  2. Si alguien dice que un instrumento musical es solo para cierto tipo de personas, ¿cómo podríamos demostrar si eso es verdadero o falso?

  3. ¿Fue correcto que Ilze usara el trombón de su papá sin permiso? ¿Por qué?

  4. ¿Crees que Salvador hizo bien en cambiar de opinión y enseñarle a su hija? ¿Por qué es importante reconocer cuando nos equivocamos?

  5. ¿Qué hace que la música sea especial para las personas? ¿Crees que la banda de los cerditos hacía algo más que solo tocar música?

  6. Si un sonido es agradable o no, ¿depende solo de la persona que lo escucha o hay algo más que lo hace bello?

  7. ¿Cómo supo Ilze que podía aprender a tocar el trombón si nunca lo había intentado antes? ¿Cómo sabemos que podemos hacer algo antes de hacerlo?

  8. ¿Crees que la experiencia es la única forma de aprender algo o hay otras maneras de adquirir conocimiento?

  9. ¿Ilze siguió siendo la misma cerdita después de aprender a tocar el trombón o cambió de alguna forma? ¿En qué sentido somos los mismos o diferentes cuando aprendemos algo nuevo?

  10. Si al principio Salvador pensaba que los cerdos fuertes eran los únicos que podían tocar el trombón, pero después vio que Ilze también podía, ¿eso significa que la realidad cambió o que su idea de la realidad era equivocada?