Menea la pausa

Un poema que aborda la menopausia con humor, ironía y ternura, convirtiendo sus cambios y desafíos en una invitación a detenerse, cuidarse y vivir con más calma. Porque a veces, poner una pausa al dolor también es una forma de seguir amando la vida

POEMAS

José Reyes Olvera

8/29/20261 min read

Madre e hija compartiendo un cuento a la luz de una vela bajo la luna creciente.
Madre e hija compartiendo un cuento a la luz de una vela bajo la luna creciente.

Al apagar la luna de tu habitación

algo expresaste sobre la menopausia.

¿Meneas la pausa? Te respondí.

¿Qué es esa pausa que tú meneas?

A ver, platica lo que hoy tú sientes,

dímelo ya, sin rechinar, tus bellos dientes.

Es sofocante y delirante...

Doce lunas han pasado

y la fábrica ha quebrado,

cerró ya su producción,

eso sí que es muy chocante

y también determinante,

avanza lenta, como elefante,

se va y regresa, es muy frustrante,

trae siempre fuego en un suspiro,

sólo quemar es su motivo,

quema paciencia, quema ilusiones,

fastidia mucho y no hay razones;

deseo no queme más corazones.

Vete ya pronto lejos de mí,

yo ya no quiero saber de ti.

¿Me hablas a mí o a la menopausia?...

Mejor hagamos alguna pausa

pues ya no hay fuego en esta causa.

Mejor la pausa ponla al dolor,

a tu cansancio y sofocación,

cuida tu sueño y cambios de humor

y, de pasito, los del amor.

Pon en descanso la irritación,

no des patadas a tu historia,

cuida mejor de tu memoria,

cuida tus piernas y tus pisadas,

cuida de ti, hazte un favor,

olvida ya ese sudor.

¡Vive con pausa tu gran amor!